Alejandro Moreno señala que el derrame en el Golfo de México evidencia el abandono institucional y la incapacidad del gobierno para responder a una crisis que afecta a miles de familias.
El Golfo de México enfrenta una crisis que ya no puede minimizarse. Más de 630 kilómetros de litoral contaminados por un derrame petrolero han dejado al descubierto algo más profundo que el daño ambiental: la fragilidad de un Estado que, según Alejandro Moreno, fue debilitado desde dentro.
Para el senador priista, lo ocurrido no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de años de decisiones equivocadas. Señaló que desde la llegada de Morena al poder se recortaron presupuestos, se desmantelaron áreas técnicas y se redujo la capacidad de respuesta de instituciones clave como Pemex y las autoridades ambientales.
El resultado, afirmó, está a la vista. Una reacción tardía, sin coordinación y sin herramientas reales para contener una emergencia que impacta directamente en la pesca, el turismo y el ingreso de miles de familias. Cuando el Estado pierde capacidad, advirtió, las crisis dejan de ser contingencias y se convierten en tragedias.
Desde esa lógica, el presidente del PRI sostuvo que defender a México no es un discurso, es una obligación concreta. Implica cuidar los recursos naturales, proteger el sustento de las comunidades y responder con eficacia cuando el país enfrenta situaciones críticas.
La diferencia, insistió, está en la forma de gobernar. Mientras unos recortan y abandonan, otros asumen responsabilidad. Porque cuando el daño ya está hecho, no hay narrativa que lo oculte