Alejandro Moreno impulsa ajustes internos, nuevas reglas y operación política sostenida para consolidar estructura sin romper continuidad
En política, los tiempos no se improvisan: se administran. Y cuando el calendario electoral empieza a asomarse, lo que parece rutina interna suele esconder movimientos más profundos en la estructura de los partidos.
En ese contexto, el senador y presidente del PRI, Alejandro Moreno, encabezó la LXX Sesión Ordinaria del Consejo Político Nacional, donde se aprobó el Plan Anual de Operación Política 2026, una hoja de ruta que apunta a reforzar la presencia territorial del partido sin partir de cero, sino sobre una base que —según su propia narrativa— ya venía operando.
El paquete aprobado no es menor: incluye el Informe Anual de Actividades 2025, el Programa Anual de Trabajo y el Proyecto Presupuestal 2026, además de un nuevo Reglamento de Transparencia y los criterios para renovar los Consejos Políticos estatales y municipales. Más que un ajuste administrativo, se trata de una reingeniería que busca afinar la maquinaria rumbo a los próximos ciclos electorales.
Moreno sostiene que el objetivo es claro: fortalecer estructuras en cada municipio y en cada estado para consolidar cercanía con la ciudadanía. En su lectura, este proceso no implica un punto de partida, sino una intensificación de la operación política frente a un escenario donde Morena ha concentrado poder territorial en los últimos años.
El mensaje, sin embargo, va más allá del discurso interno. La toma de protesta de nuevos integrantes y la integración de órganos clave del Consejo Político Nacional reflejan una apuesta por orden, control y cohesión. Porque, al final, la disputa no es solo por organización interna: es por quién llega mejor preparado a 2027. Y ahí es donde empieza lo serio.
