Alejandro Moreno cuestiona la congruencia de Epigmenio Ibarra y advierte que sus señalamientos contra el periodismo crítico reflejan una defensa sistemática del gobierno

El conflicto no surgió de la nada. Todo comenzó cuando Epigmenio Ibarra acusó a Ciro Gómez Leyva de mentir “compulsiva y descaradamente” y de hacer “propaganda”, cuestionando su cobertura sobre el expresidente Andrés Manuel López Obrador y su retiro de la vida pública.

La reacción no tardó. El senador y presidente del PRI, Alejandro Moreno, respondió con dureza y defendió al periodista, a quien posicionó como una de las voces que ha mantenido una línea crítica frente al poder político, en contraste —según su lectura— con quienes hoy lo atacan.

Moreno puso sobre la mesa un punto incómodo: la contradicción de descalificar a un periodista desde espacios que históricamente han permitido libertad de expresión, sugiriendo que el problema no es el periodismo, sino el contenido crítico que incomoda.

En su postura, el líder priista sostiene que los señalamientos de Ibarra no son aislados, sino parte de una narrativa más amplia que busca desacreditar a quienes cuestionan al gobierno, especialmente en un entorno donde el poder político ha endurecido su relación con medios y periodistas.

El fondo no es el intercambio de declaraciones. Es la disputa por quién controla la narrativa pública. Y cuando la crítica se intenta deslegitimar, lo que se revela no es debilidad del periodismo… sino incomodidad del poder frente a quien no se alinea.

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