El senador Alejandro Moreno alerta que la crisis con Argentina, provocada por el gobierno de Morena, ya tiene consecuencias directas en la cooperación judicial y podría favorecer la impunidad en casos ligados al crimen organizado.
La tensión reciente entre México y Argentina ha dejado de ser un asunto meramente político o diplomático para convertirse en un problema que impacta directamente la justicia internacional. Así lo señaló el senador y presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno, quien advirtió que las malas decisiones del gobierno de Morena ya están generando consecuencias concretas en la cooperación entre países.
Uno de los casos más delicados es el del presunto delincuente Fernando Farías Laguna, detenido en Argentina, cuya extradición enfrenta obstáculos precisamente por la falta de una relación diplomática sólida y funcional. Lo que debería ser un procedimiento técnico y coordinado entre naciones, hoy se encuentra atrapado en un contexto de confrontación política que entorpece la colaboración institucional y pone en duda la capacidad del Estado mexicano para garantizar justicia.
Alejandro Moreno fue más allá y planteó un escenario que refleja la gravedad del problema: ante la desconfianza generada por el gobierno mexicano, lo más viable para las autoridades argentinas podría ser enviar al detenido a Estados Unidos, donde tendría que responder por su presunta participación en redes de corrupción vinculadas al huachicol. Este planteamiento no solo evidencia la pérdida de credibilidad internacional de México, sino que deja entrever el nivel de descomposición que ha alcanzado la relación bilateral.
El fondo del señalamiento es aún más contundente. Según el líder campechano, el regreso de este tipo de perfiles a territorio mexicano no garantizaría justicia, sino todo lo contrario: abriría la puerta a la impunidad de sus posibles cómplices dentro de lo que calificó como un “narcogobierno”. La acusación no es menor, pues apunta directamente a la falta de confianza en las instituciones encargadas de procurar justicia bajo la actual administración.
En este contexto, Moreno criticó duramente la manera en que se ha manejado la política exterior, señalando que no puede depender de ocurrencias, confrontaciones personales ni mensajes emitidos a título individual por quienes representan al Estado mexicano. La diplomacia, recordó, requiere estrategia, responsabilidad y visión de largo plazo, elementos que han sido sustituidos por decisiones erráticas que hoy pasan factura.
El senador concluyó con una advertencia clara: cuando se rompen los puentes diplomáticos, quien pierde es México. Más allá del discurso político, lo que está en juego es la capacidad del país para colaborar con otras naciones en temas clave como seguridad y justicia. Y en ese terreno, dejar que los errores políticos interfieran puede significar algo mucho más grave que una crisis diplomática puede significar impunidad.
