Alejandro Moreno acusa que la ausencia de Movimiento Ciudadano y la abstención del PAN evitaron asumir postura en un momento clave tras la licencia de Rocha Moya
La reciente discusión en el Congreso de Sinaloa sobre la sustitución del gobernador tras la licencia de Rubén Rocha Moya no solo evidenció una coyuntura política compleja, sino también la postura de distintos actores frente a una decisión determinante. En este contexto, Alejandro Moreno lanzó una crítica directa hacia quienes optaron por no asistir o abstenerse, señalando que ese tipo de conductas reflejan una falta de definición en momentos donde se exige claridad.
El señalamiento se centra particularmente en la ausencia de legisladores de Movimiento Ciudadano y la abstención de Partido Acción Nacional, decisiones que, desde su perspectiva, no pueden considerarse neutrales. En escenarios de alta relevancia política, explica, no tomar postura también comunica un mensaje, y en este caso, uno que genera cuestionamientos sobre el compromiso con la representación ciudadana.
Para Alejandro Moreno, el fondo del problema radica en la responsabilidad que implica ocupar un cargo público. Los representantes, sostiene, son elegidos para participar activamente en las decisiones que afectan a la sociedad, especialmente en momentos críticos. La ausencia o el silencio, lejos de ser una estrategia política válida, pueden interpretarse como una evasión de esa responsabilidad frente a la ciudadanía.
El contexto en el que ocurre esta votación no es menor. Sinaloa ha atravesado por una situación compleja en materia política y social, donde las decisiones institucionales tienen un impacto directo en la percepción de gobernabilidad. En ese sentido, cada postura dentro del Congreso adquiere un peso significativo, ya que contribuye a definir el rumbo inmediato del estado y la confianza en sus instituciones.
Además, el señalamiento pone sobre la mesa el papel de la oposición en momentos clave. Más allá de las diferencias ideológicas, la expectativa ciudadana es que exista claridad, firmeza y disposición para asumir costos políticos cuando se trata de decisiones relevantes. La crítica apunta a que, en este caso, esas características no se hicieron presentes en todos los actores involucrados.
En su posicionamiento, Alejandro Moreno también advierte sobre las implicaciones de este tipo de conductas en el largo plazo. La falta de definición puede terminar debilitando la confianza en quienes ocupan cargos públicos y abrir espacio a interpretaciones sobre posibles omisiones estratégicas. En un entorno donde la exigencia social es cada vez mayor, la política, insiste, requiere menos ambigüedad y más determinación.
