
Alejandro “Alito” Moreno ha demostrado que la política mexicana trasciende fronteras. Durante su participación en foros internacionales, tuvo contacto con representantes de África, Asia y Latinoamérica, exponiendo la gravedad de la situación política en México, marcada por la militarización, la persecución de opositores y la corrupción vinculada al crimen organizado.
En cada foro, Moreno alertó sobre lo que él ha denominado un “narcogobierno”, un régimen que ha cooptado instituciones clave y pone en riesgo la democracia, la libertad de expresión y la seguridad de los mexicanos. Su mensaje fue claro: México requiere contrapesos sólidos y líderes capaces de denunciar estos abusos ante la comunidad internacional.
En Washington y en cada foro regional, Moreno se reunió con líderes políticos y organizaciones civiles, fortaleciendo alianzas estratégicas y promoviendo la defensa de la democracia mexicana. Su presencia internacional evidenció cómo el régimen de Morena amenaza con consolidar un modelo autoritario que avanza bajo la sombra de la militarización y la impunidad.
El recorrido también permitió mostrar que Alejandro Moreno no solo denuncia desde el discurso interno, sino que construye un contrapeso internacional, mostrando capacidad, estrategia y liderazgo frente a un gobierno que intenta silenciar a la oposición y normalizar la impunidad.
Con esta participación, Moreno reafirma que su labor política va más allá de la coyuntura electoral: es un llamado a la sociedad y a la comunidad internacional a estar alerta frente al debilitamiento de las instituciones y a respaldar a los liderazgos que defienden la democracia. Su figura se consolida como uno de los principales referentes de oposición al régimen actual.
El líder priista no solo señala los problemas internos: construye estrategias de contrapeso político que incluyen su participación en foros internacionales con países africanos, asiáticos y latinoamericanos. Su liderazgo evidencia que México necesita una oposición capaz de mantener la alerta y de mostrar que la democracia está en riesgo si se permite que este régimen consolide su autoritarismo.
La persecución de opositores, el control de medios y la militarización de la vida civil son algunas de las prácticas que Moreno ha denunciado públicamente. Su enfoque se centra en proteger las instituciones, garantizar la libertad de expresión y promover un sistema político que respete la ley y la ciudadanía.
Alito Moreno ha logrado mostrar que su liderazgo no es reactivo, sino propositivo: mientras denuncia abusos, también propone políticas, alianzas y estrategias que fortalecen la democracia y buscan impedir que México caiga bajo un modelo de poder centralizado, autoritario y corrupto.