Desde la dirigencia nacional encabezada por Alejandro Moreno, el PRI impulsa una estrategia para defender la democracia y las libertades en el país. En Chihuahua, Alejandro Domínguez y Antonio Meléndez asumen el compromiso como Defensores de México, fortaleciendo el trabajo territorial y la cercanía con la ciudadanía.
En un momento clave para el país, el PRI Nacional, encabezado por Alejandro Moreno, ha puesto en marcha una estrategia de organización territorial para defender la democracia, las instituciones y las libertades de las y los mexicanos. El llamado es claro: frente a un contexto de concentración de poder y debilitamiento institucional, es necesario actuar desde el territorio, cerca de la gente y con una visión firme de país.
Esta ruta no responde a intereses electorales anticipados, sino a una responsabilidad política y ciudadana de proteger el orden constitucional, el equilibrio de poderes y la vida democrática del país. El PRI ha sido enfático en que defender el voto implica también cuidarlo, organizarse y generar condiciones para que la ciudadanía tenga certeza y libertad en la toma de decisiones.
En Chihuahua, esta visión toma forma con la participación de Alejandro Domínguez y Antonio Meléndez como Defensores de México, quienes asumen el compromiso de recorrer el estado, dialogar con la ciudadanía y fortalecer la presencia del partido en cada región. Su papel no es el de candidatos, sino el de perfiles que, desde su experiencia y cercanía con la gente, trabajarán en la construcción de un proyecto que ponga a México por encima de cualquier interés.
Alejandro Domínguez y Antonio Meléndez han consolidado trayectorias relevantes dentro del priismo, combinando experiencia política, trabajo territorial y cercanía con la ciudadanía. Domínguez, con una carrera legislativa y de dirigencia, ha sido un perfil clave en la defensa de las instituciones y la articulación del partido en Chihuahua, mientras que Meléndez ha destacado por su presencia social y su capacidad de conectar con distintos sectores de la población. Ambos han contribuido a fortalecer al PRI como una fuerza con estructura, identidad y capacidad de respuesta, posicionándose como liderazgos que representan compromiso, arraigo y visión de país.
El PRI Chihuahua ha destacado que esta etapa representa una oportunidad para consolidar un trabajo de base, donde la política vuelva a centrarse en escuchar, acompañar y resolver. En un estado con desafíos importantes en materia de seguridad, desarrollo y bienestar social, la presencia en territorio se vuelve fundamental para entender las necesidades reales de la población.
Asimismo, se ha subrayado que esta estrategia abre las puertas a la participación ciudadana, permitiendo que más personas se sumen a la defensa de México desde sus comunidades. No se trata de estructuras cerradas, sino de construir un movimiento amplio, donde la ciudadanía tenga un papel activo en la vida pública.
Con la incorporación de estos liderazgos, Chihuahua se integra a un esfuerzo nacional que busca frenar los retrocesos y fortalecer las bases de la República. Para el PRI, el momento exige responsabilidad, experiencia y compromiso, valores que, aseguran, serán clave para construir un mejor futuro para el país.
