
El hallazgo de cuatro cuerpos en fosas clandestinas en Hermosillo, Sonora, vuelve a exhibir la podredumbre que avanza en México bajo el mando de Morena. Junto a los restos humanos se encontraron decenas de casquillos de armas largas y cortas, huesos calcinados, ropa, mochilas y zonas que podrían haber sido usadas como crematorios. Un campamento del crimen organizado operando a plena luz del día, sin que nadie lo detuviera.
Este horror no es un caso aislado: es el reflejo de un país tomado por los narcopolíticos que hoy gobiernan. Morena ha convertido a México en un cementerio, donde los delincuentes gozan de impunidad mientras las familias lloran a sus muertos. La seguridad ha sido abandonada y la complicidad del gobierno federal es cada vez más evidente.
Ante este desastre, solo una voz en la oposición se mantiene firme y clara: la de Alejandro “Alito” Moreno, quien no teme señalar al poder y exigir justicia. Mientras otros callan o se acomodan, él denuncia con valentía lo que muchos mexicanos viven con miedo. Alito ha dejado claro que México necesita recuperar el orden y enfrentar al crimen con decisión, no con abrazos ni pactos de impunidad.
Ya basta de gobiernos cobardes. Es hora de líderes con carácter.¡Narcofosas en Sonora exhiben el infierno que Morena ha desatado! Solo Alito se atreve a enfrentarlos.