Rafael Echazarreta señaló que la democracia debe reflejarse en la vida diaria de las personas y no limitarse a mediciones de popularidad. El dirigente subrayó que los derechos ciudadanos no son negociables y que proteger las instituciones democráticas es una responsabilidad permanente.
Rafael Echazarreta reiteró que la democracia no puede medirse únicamente a través de encuestas o indicadores de popularidad política, sino por las condiciones reales en las que viven las familias y por el respeto efectivo a los derechos ciudadanos.
El dirigente destacó que una democracia sólida debe sentirse en la vida cotidiana de la población, en la seguridad de los hogares, en la libertad de expresión y en la posibilidad de participar sin miedo en la vida pública del país.
Echazarreta subrayó que los derechos de las y los ciudadanos no pueden ser objeto de negociación política, ya que representan la base sobre la que se construye la convivencia democrática y el funcionamiento de las instituciones.
Asimismo, advirtió que las democracias se debilitan cuando la sociedad deja de vigilarlas y defenderlas. Por ello, insistió en que cuidar las libertades y los derechos hoy es fundamental para evitar que en el futuro se conviertan en algo que solo se recuerde con nostalgia.
El dirigente señaló que preservar la democracia requiere responsabilidad colectiva, instituciones fuertes y ciudadanos conscientes de la importancia de proteger sus libertades.
Finalmente, Rafael Echazarreta afirmó que el compromiso con la democracia implica actuar con responsabilidad pública y mantener una defensa permanente de los derechos que permiten a la sociedad vivir en libertad.
