Alejandro Moreno señala que la separación del cargo no limpia los señalamientos y exige que enfrente la justicia

La salida de Rubén Rocha Moya del gobierno de Sinaloa no fue un acto de responsabilidad, fue el resultado de una presión que ya no pudo contenerse. Así lo expresó Alejandro Moreno, quien reaccionó con dureza tras conocerse que el mandatario solicitó licencia en medio de señalamientos internacionales que lo vinculan con el crimen organizado. Para él, lo ocurrido no es una renuncia digna, sino el colapso de un gobierno que se volvió insostenible.

Alejandro Moreno sostuvo que las acusaciones provenientes de Estados Unidos terminaron por exhibir una realidad que durante años se intentó ocultar. Señaló que el señalamiento como presunto “narcopolítico” no solo golpea a una persona, sino que coloca a México en una situación de descrédito internacional, al evidenciar fallas graves en el control del poder público.

Desde su postura, la permanencia de Rocha Moya ya era indefendible. Recordó que durante años la violencia en Sinaloa se volvió parte de la vida cotidiana, con enfrentamientos, bloqueos y un clima constante de miedo que afectó directamente a la población. A pesar de ello, afirmó, el gobierno federal optó por respaldarlo en lugar de atender la crisis.

Alejandro Moreno lanzó cuestionamientos directos sobre el respaldo político que sostuvo al ahora exgobernador, señalando que no se trató de un error aislado, sino de una decisión sostenida en el tiempo. Indicó que quienes lo defendieron también deberán responder por haber ignorado los señalamientos y minimizar la situación.

El tono subió al advertir que la licencia no representa ningún tipo de justicia. Desde su perspectiva, se trata apenas de un paso inicial que no borra los hechos ni las consecuencias que ha dejado la violencia en el estado. Reiteró que las investigaciones deben avanzar y llegar hasta las últimas consecuencias.

Alejandro Moreno también hizo énfasis en las víctimas, señalando que detrás de este caso hay miles de familias que han sufrido directamente la inseguridad. Afirmó que no se puede hablar de cierre mientras no exista justicia para quienes han vivido las consecuencias de estos años.

En su mensaje, dejó claro que no se trata de un episodio aislado, sino de un problema estructural que debe enfrentarse con firmeza. Advirtió que este caso podría ser solo el inicio de una cadena de investigaciones que exhiban más irregularidades en distintos niveles de gobierno.

Alejandro Moreno cerró con un mensaje contundente: la caída de Rocha Moya es una señal de que el sistema ya no puede sostener lo insostenible. Aseguró que continuará denunciando y que, tarde o temprano, quienes estén involucrados deberán rendir cuentas ante la ley.

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